martes, 20 de febrero de 2007

...y más fobias

Algunas fobias

  • Aurofobia significaba hasta 1997 el miedo al oro, pero se confundía mucho, con el miedo a las auroras. Se especificó entonces que el miedo a las auroras es Aurofobia y el miedo al oro, Crisofobia.

(copiado desde www.wikipedia.org)

domingo, 18 de febrero de 2007

Hablando de fobias...

Curioseando por el google (más bien para ver si aparece mi blog tecleando escopofobia, por ejemplo) encontré una fobia muy curiosa: Escabiofobia: Miedo y horror a contraer la sarna. No sé, pero yo creo que mientras no te hacerques a un perro sarnoso (o era rabioso?) pues no te lo pegará, no? Fijo que hay fobias raras pero requeterraras. Será cuestión de buscarlas.

Escopofobia

Por qué escopofobia. Qué significa esta palabreja. Etimologicamente, escop, creo, es ver. Y fobia, pues eso mismo. ¿Miedo a ver? Más bien miedo a ser visto. Eso es escopofobia: temor mórbido (que por si alguno no lo sabe significa enfermizo) a ser visto o contemplado con otros.

Cuando uno es pequeño, y te miraban otros y te molestaba, pues les soltabas: "¡¿Qué pasa, que tengo monos en la cara?! ¡Pues no me mires que me los espantas!".

Supongo que hay mucha gente con esa fobia, escondiéndose entre sus ropajes oscuros (lo típico, que yo creo que más bien, uno que se viste de negro destaca más que uno que se viste de marrón).

Miedo a que te vean... Meditaré sobre ello más profundamente...

PD: elegí ese nombre por casualidad, la casualidad de verlo escrito en mis hojas de terminología. Sí, estudiando terminología se me ocurrió escribir un blog. Cómo se nota que me aburro, qué triste...

sábado, 17 de febrero de 2007

Sin título

Desde que inicié este blog tengo unas ganas locas contar lo que me pasa, siento, me imagino. Y escribirlo. Es como ese diario que nunca hice. Bueno, puede que hiciera un amago, con una pequeña libreta en la que me desahogaba por las noches (pero lo escribía con mala letra, por si acaso). No quería volver a leerlo. Lo que había escrito la noche anterior me parecía ridículo e infantil. Seguramente me pase dentro de un tiempo cuando vuelva a leer las entradas de este blog. Me daba vergüenza escribir tantas tonterías, esos sentimientos de niña boba, sin idea de la vida, que sólo se preocupa de banalidades. Y todavía me da. Sin embargo, lo hago. Porque me gusta. Porque así se aprende a escribir. Porque me desquito de toda esa carga sentimentaloide. Porque me libero. Me libero a mí misma de mis inseguridades, de mis absurdos. Y digo lo que quiero. Y no me reprimo. No quiero guardarme las cosas ahí dentro, en mi cabeza, o en dondequiera que se guarden, porque se hace una bola, una bola que crece. Podría explotar, pero no explota. Esa bola es la que nos hace más inseguros, más pequeños. Sólo me guardo lo que quiero, lo que me enriquece y me hace más grande. Cómo me gustaría saber escribir para poder expresar lo que siento, todo aquello que no me atrevo a espresarlo de viva voz, porque me vuelvo a reprimir. Quiero aprender a escribir.

Potochop


El otro día estuvimos indagando en cómo hacer plantillas de esas que usan para pintar en las paredes, en los muros, en las señales de tráfico, en lo que les da la gana.

Cogí una imagen de mi amiga Pilar haciendo el gamba (encendiéndose el cigarro con el quemador de esencias de Marta). Está chulísima la foto. Y con el método quedó muy bien. Voy a ver si se la mando y le gusta.

También lo intenté con una mía, pero no quedó tan bien, salía sin boca ni nariz, sólo ojos, gafas y pelo...

Cómo odio que me despierten

Cómo odio que me despierten cuando estoy más frita que Blancanieves cuando mordió la manzana. En esos momentos en los que vas a alcanzar la fase REM del sueño, cuando más a agusto estás, va tu compañera de habitación y enciende todas las luces. ¡Ala! Eso sí, primero haciendo un ruido impresionante al abrir la puerta, que vamos no se qué misterio tiene abrir una puerta. Me despierto pero no abro los ojos. Voy a intentar dormirme otra vez. Viene con alguien, un chico. Se ponen a hablar. (Espero que no sea su venganza por despertarla todas las mañanas y encender todas las luces cuando me pongo a estudiar. Eh, que por lo menos yo soy respetuosa y no enciendo la de arriba. Eso sí, el despertador despierta hasta a mis vecinos). Hablan:

- ¿Tu compañera no sale?
- Es que está de exámenes.
- Ah.

Es lo que oigo. Y me da una rabia. Pero no por ellos, sino por mí. ¡Estoy de examenes y no estoy estudiando! Cuando ellos llegaron yo debería estar estudiando, porque llegaron a la una o así. ¡Duermo demasiado! Debería dormir 5 horas, como hacía antes. Lo malo es que antes no tenía un mes entero de examenes, y claro, el ritmo de dormir 5 horas al día y sin siesta, a base de cafés y tés (sobre todo tés, aunque hay algunos que no me gustan, saben como a fregasuelos, no digo que yo haya probado el fregasuelos, pero el olor del té verde con limón que me compré, huele igual que la mierda que hecha en el suelo la de la limpieza, que te deja intoxicado varios días), pues eso, que ese ritmo no lo aguanta nadie, yo no por lo menos.

Cuando acaben los exámenes me iré a casa. No tengo ganas de salir de fiesta, me he vuelto una sosa. Quizá es porque se ha ido Marta, me antigua compañera, con ella era muy divertido salir. O con mis amigas. Porque a la hora de salir nos parecemos.

PD: ahora tengo intriga de quién sería el tío ese que vino.

viernes, 16 de febrero de 2007

Gastando el tiempo haciendo nada

Dentro de 5 minutos tengo que tener 5 hojas estudiadas. Pasan 5 minutos. Sólo conseguí LEER una. En una hora tengo que haber acabado el tema de 30 páginas (¿¿estás loca?? - esto lo pienso yo para mí). Pasa una hora. Leí 5. Venga ahora ya en serio. Me concentro. "Las invaginaciones basales se diferencian de las microvellosidades... - no tengo ganas de comer y ya son casi las 3, a ver si ahora me van a cerrar el comedo, aunque la mierda que están poniendo últimamente. Bueno y siempre. ¡Jodé, ya me he distraído, venga, vamos a ello... - se diferencian en que las microvellosidades aparecen en el polo apical... - hace un montón que no salgo. Si es que digo que no salgo para estudiar, pero lo mejor es que no salgo pero tampoco estudio, ni duermo, ni hago deporte ni nada de provecho. Hay momentos en los que me quedo mirando la pared (literal, la pared. Tiene mucha mierda y es curioso mirarla, vas buscando puntitos y cosas). O me quedo empanada sin pensar en nada, mente en blanco. Bueno, como veo que no me concentro creo que voy a dejarlo un rato" Y el tiempo pasa y pasa y yo sin hacer nada. Aunque esto es una redundancia, ¿no?, doble negación, sin y nada, sería que yo hago algo! ¡A lo mejor hago algo de provecho sin darme cuenta! Pero que digo, creo que estoy chocheando, creo que mejor dejo esto también y me voy a mirar la pared un rato. Por cierto, a los niños que castigaban mirando la pared, vaya castigo, si al final te lo pasas mejor ahí. Aunque eso de los castigos yo no lo entiendo muy bien, pero es un tema aparte a reflexionar, y no es el momento de tratarlo, así que como decía antes me voy a mirar la pared.